martes, 10 de junio de 2014

BLAS ARREDONDO-HÉCTOR ESPINO



En la Caja de Bateo




José Ignacio Peña M.


Revisando mis archivos (de papel, no electrónicos) encontré una declaraciones del buscador cubano Corito Varona sobre el ex lanzador Blas Arredondo, me parecieron interesantes.

En la Serie Final 1981 entre Yaquis y Naranjeros, Corito Varona comentó: “Para mí, que tengo 54 años de ver pelota en todos los niveles, Blas Arredondo es el mejor pitcher mexicano que ha visto acción”

Blas Arredondo tenía unas facultades portentosas.

“Blas tenía facultades esplendorosas, era un superdotado como lanzador, muy por encima de Vicente y Enrique Romo, José Peña, o cualquier otro pitcher mexicano. Yo no he visto otro mexicano con sus facultades para lanzar la pelota”.



“Arredondo tenía facultades naturales para lanzar. Hacía el movimiento completo hasta quedar con la rodilla en la tierra, como marcan los cánones. Poseía una gran velocidad. Estoy seguro que hubiera triunfado en Grandes Ligas” finalizó Varona.

La versión que tengo de la lesión en la mano de Blas, es que al salir enojado de un encuentro, golpeó la pared del dugout, causándose fractura de la mano derecha, lo que lo llevó a dejar el béisbol activo.

Una lástima, considerando que era considerado gran prospecto para Grandes Ligas.

Hace unos meses, Don Blas me comentó: “¿Sabes a quién le pegó el primer hit Héctor Espino en Liga Mexicana?” Y el mismo se contestó con orgullo: “A mi me lo pegó”. Una señal de humildad y reconocimiento al mejor bateador mexicano de todos los tiempos.

El último juego de Héctor Espino en LMB



Fue el 10 de julio de 1984 el juego del adiós en LMB para Héctor Espino. Ese día se enfrentó a Luis Villanueva y Jesse Vásquez, lanzadores de los Rieleros de Aguascalientes.

Espino tuvo su primer turno al bat en la segunda entrada, conectando una línea al pitcher. En el cuarto rollo, don Héctor conectó un fuerte batazo de línea al jardín izquierdo.

Aunque jugó con varios equipos en LMB, los Sultanes fueron el equipo de sus amores.

En la sexta entrada, Espino bateó una rola al parador en corto, quien forzó en segunda al corredor y Héctor llegó a primera en bola ocupada.´

En la octava, toda la afición regiomontana deseaba que Héctor se despidiera con un hit, pero el relevista Jesse Vásquez lo ponchó.

Una triste despedida para el mejor bateador mexicano de todos los tiempos. Pero el gran cañonero ya no era ni la sombra de la súper estrella que fue. El padre tiempo había cobrado su factura.

Todo acaba, Hank Aaron dijo el retirarse: “Tan solo soy medio pelotero, ha llegado el momento de retirarme”, tuvo la honestidad de reconocerlo.

En cambio, Willie Mays se aferró a seguir jugando. En la Serie Mundial de 1973 entre Mets y Atléticos, Mays se vio mal, trastabillando. Nada quedaba de aquel pelotero que para muchos aun sigue siendo considerado uno de los peloteros más completos que ha dado el béisbol.

Uno de los peloteros que tuvo la virtud de retirarse a tiempo fue Joe DiMaggio, con buenas facultades todavía.



En aquel momento se consideró que Espino se estaba retirando a tiempo.

A pesar de no haber jugado en Grandes Ligas, sigue siendo considerado el mejor bateador mexicano de todos los tiempos.

En ese entonces se escribió:“ Ningún pelotero de antaño puede compararse al gran Supermán, porque el béisbol es un deporte que lo rigen los fríos números, y los que deja Espino son casi imposibles de superar. Para que esto sucediera tendría que llegar un pelotero extraordinario, fuera de serie, pero los dólares lo atraerían, su futuro serían las Grandes Ligas, por lo tanto, muchos de los records permanecerán intactos por muchos años”

Esto se escribió en octubre de 1984 y ha resultado profético. Han llegado grandes bateadores y han jugado en Grandes Ligas (Vinny Castilla, Erubiel Durazo, Karim García, Jorge Cantú) pero la percepción de Héctor Espino como el mejor bateador mexicano de todos los tiempos, sigue intacta.

Alfredo “Yaqui” Ríos cubría la tercera base de los Sultanes cuando Espino llegó al equipo.

Fíjese en esta anécdota: cuando Espino llegó a los Sultanes en 1962, el tercera base titular era Alfredo “Yaqui” Ríos. Al retirarse Héctor, la segunda base de los Sultanes la cubría Carlos Ríos, hijo del Yaqui. Eso habla de la durabilidad del gran Espino, abarcó dos generaciones.



Héctor Espino se retiró a la edad de 45 años. En diciembre de ese mismo año lo haría en Liga Mexicana del Pacífico con su equipo de siempre, los Naranjeros de Hermosillo. Salvo unos partidos que jugó con los Yaquis.

Opiniones de algunos peloteros y managers de esa época

Chico Rodríguez: “Fue y es un gran pelotero, es una pérdida grande que sufre la Liga Mexicana”

Lupe Chávez: “Todos los homenajes que se le hagan serán pocos para la grandeza de Espino”.

Wilfredo Calviño (manager cubano)”: “Yo no le tengo miedo, es un gran bateador pero no le tengo miedo, simplemente le doy la base por bolas”.

Mario “Toche” Peláez: “Como jugador fue un compañero muy serio, su figura siempre fue impresionante. Un gran beisbolista”.

Hasta el próximo turno de bateo.

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