domingo, 1 de junio de 2014

DE LUIS ELOY... A EDDY




LUIS ELOY RAMÍREZ CABRERA:

Jesús: Mis saludos sinceros y aprovecho para dar mis opiniones a Eddy Henríquez sobre su planteamiento-pregunta, de por qué los peloteros actuales duran menos que los del pasado. Espero sea interesante para tus lectores y de alguna información a Eddy para su análisis.

Aprovecho para enviar un saludo a mis muy respetados y apreciados,  Antonio "Toño" Elizarrarás y la historiador de Yucatán-Campeche, Carlos Castillo.

Saludos a la Hermandad, hoy les comentare - a petición de Eddy Henríquez- sobre el análisis que él hace sobre la fragilidad física – que no económica- de los jugadores de la actualidad.

Primeramente me permito hacer algunas aclaraciones a Eddy, ya que el beisbol se mide en números y de allí se define la ecuación con la única que se puede medir la grandeza de un jugador.

Tony Oliva, el gran bateador cubano no ganó 5 títulos de bateo como Eddy afirma, en realidad logró la corona en tres  oportunidades (1964-65-70), pero si a números vamos, el Rey hispano en eso de los títulos de bateo es el panameño Rod Carew, quien se llevó 7 lideratos. 

En cuanto al pitcheo puedo decir que prácticamente en 1910, ya todos los lanzamientos que hoy conocemos se utilizaban. Recta, curva, cambio, sinker, palm ball, screw ball, y la bola ensalivada ya eran parte de los repertorios de esos años sin incluir el rayado de la pelota con las uñas y el mortífero lanzamiento submarino; quizás la bola de cuatro costuras o el slider son los más recientemente “descubiertos”.



Por ultimo como paisano de Miguel Cabrera, me gustaría que el aragüeño llegara a por lo menos acercarse al promedio vitalicio de Ty Cobb, pero hay que ser realista, 366 es un record  imbatible.  Cabrera “apenas” ronda los 321 luego de 11 zafras.

Ahora en cuanto a lo que afirma Eddy, sobre la fragilidad de los jugadores actuales se puede mirar desde dos ángulos:

El de la longevidad de los jugadores del pasado como la del presente pareciera signado por el destino.

Joe DiMaggio, Bob Meusel, Hank Greenberg, Ralph Kiner, Hack Wilson, Lefty O`Doul, Earle Combs, Bill Terry, Earl Averill, Joe Sewell y Mickey Cochrane, por citar algunos nombres legendarios, no alcanzaron superar las 14 temporadas en sus ilustres carreras.

Por el contrario, Omar Vizquel, Derek Jeter, Rafael Palmeiro, Rickey Henderson, Chipper Jones, Ken Griffey Jr, Craig Biggio, Gary Sheffield, Alex Rodríguez, Iván Rodríguez, Jim Thome, Julio Franco, Greg Maddux, Roger Clemens, Jamie Moyer, Kenny Rogers, Mariano Rivera…  todos activos o retirados en el siglo, 21 jugaron al menos 20 años. 

En lo que totalmente me adhiero a lo expresado por Eddy, es a la debilidad de los lanzadores de hoy y al poco amor al uniforme que vemos en el juego de estos días.

Ya los lanzadores no van a lanzar un juego completo; ya no alcanzan ni lo que los sabiométricos llaman “aperturas de calidad”, es decir sacar 18 outs permitiendo tres o menos anotaciones, sino que la tendencia es la Tommy John.

Como dijo hace unos años atrás el mismísimo John, “las lesiones en los lanzadores serán cada vez más a edad más temprana no porque tiren 200 entradas en una temporada a los 20 años; irán en aumento porque los jóvenes ya lanzan de todo a los 13 o 14 años en su afán de llegar rápido a las mayores”.

Entonces son opiniones acertadas de un lanzador que lo hizo por 26 años en el Big Show o ¿la epidemia de las Tommy John  será casualidad?

Por último la dedicación al juego es muy diferente. Hanley Ramírez- aunque ya muchos lo olvidaron- insultó a su propio manager, Fredi González, porque según él, no tenía autoridad moral para sentarlo por no haber jugado en las mayores. 



¿Quien no recuerda los 210 millones de verdes que rechazó Albert Pujols para seguir con San Luis, la ciudad que llegó a considerarlo su hijo predilecto?

Y no podían faltar los esteroides:

¿Qué pelotero se avergüenza de su uso?

Hoy vemos como los equipos en una campaña abierta dan trabajo a Bonds, McGwire o Manny Ramírez para que nos sean olvidados por los votantes al HOF. 


Hoy mi apreciado Eddy, los peloteros ven el juego como lo que es, un gran negocio, y si a los banqueros se les aplica el dicho de que tienen el corazón del lado de derecho, digamos entonces que por lo menos los peloteros tienen pensamientos verdes. Los Carlton Fisk y otros como él, olvídalos, ¡son una especie en vías de extinción!

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