domingo, 26 de octubre de 2014

BUSCANDO BEISBOL EN BRASIL

BUSCANDO EL BEISBOL EN BRASIL (Parte VI)



Por Luis Eloy Ramírez Cabrera.

Mi reunión era en el club Nikkei, pero antes de llegar allí, llamé al Sr. Charles Trevisan, quien sería el encargado de llevarme a los juegos de ese día domingo. Charles confirmó que nos veríamos pero los juegos serían en otro lugar, el estadio de Iguazú (Iguaçu).

Vía autopista llegamos al complejo deportivo mientras a los lejos se veía algo tan familiar para mí como lo era un juego de beisbol. Apenas llegar – libreta y cámara en mano- me abordó Charles, y como lo deduje, por su nombre, no era japonés sino de ascendencia italiana.

Hombre amable me llevó por las instalaciones del viejo parque construido en 1979 mientras me presentaba Hiroshi Nagano, director de Umpires de Paraná, al árbitro Edison Gil y Lari Reginatto- italiano también- padre de Leonardo Reginatto, un brasileiro que estaba en la “AA” fuerte del Tampa Bay.

Mientras continuábamos el recorrido nos encontramos con una leyenda del beisbol en este país, el venerable ingeniero, Osami Fukuda, responsable de la creación de este y otros estadios en Brasil.

El Sr. Fukuda- nadador activo-, también fungió como presidente de la Asociación Paranaense en 2002 y 2009. Sin dudar, les tomé una foto para el recuerdo (Charles a la izq., Fukuda en el centro y Reginatto a la derecha).



Una cosa muy notoria era la prácticamente totalidad de presencia japonesa en todos los campos- además del principal habían dos adyacentes-, la cocina-comedor y en las tribunas. En una de ellas encontré a Sydney Tomita de 25 años, un grandulón que jugaba en la liga para adultos y hacía las veces de instructor. 

Por cierto Charles me contó que antes de los 35 años no sabía ni que era el beisbol pero su hijo llegó un dia y le dijo que quería jugarlo, le insistió, lo llevó, vio el juego y quedó así enamorado de nuestro deporte rey. Charles además es consejero de un equipo de futbol profesional.

Hora de almuerzo; allí en la venta de esas comidas dentro del complejo estaba la mayor parte del financiamiento del beisbol en Curitiba y como nos habían explicado Jorge Otsuka y el Dr. Ishisaki, el estado no aporta un centavo para la Confederación ni Asociaciones del beisbol.

Allí almorzando conocí al entrenador de las categoría pre-infantil del club Nikkei, Carlos Ishi. El hombre de 52 años, era el padre del segunda base – Kenzo- de la fabulosa línea central que había visto practicando en el Nikkei Club.

El campo corto era un jovencito de apellido Suzuki, y el inicialista una maravilla defensiva de nombre Ichiro (hijo del Dr. Ishisaki). Ver a estos niños jugar es como ver unos infielders  en Venezuela o dominicana, no hay superioridad.

Luego del almuerzo una visita relámpago al Nikkei. Como la primera noche que visité esa instalación estaba un cubano dando roletazos a los muchachos; su nombre, José Ignacio Santamaría Rodríguez, mejor conocido como “Santa”.



Al concluir la práctica me tomé una foto con los chicos y los técnicos incluyendo  a Santamaría- segundo de pie de der. a izq.- y al lado del Kyohei Uesugi, un joven japonés que había sido invitado por un año, en un convenio con una universidad japonesa y el club, por supuesto, no podía dejar de hacer algunas preguntas a Santamaría.  
    
“Llegué a este país por primera vez en 1996; éramos unos 36 entrenadores cubanos”. Así comenzó la charla el veterano hombre que continuó: “Me fui a finales del 97´ y regresé en el 2000 y me quede”.

El hoy casado con una dama brasileira dejó tres hijos en Cuba, uno de ellos seleccionado nacional. Santa tuvo cargos en Isla de la Juventud como director de metodología escolar y jefe de Confederación. 

Sin duda, hablar de beisbol entre un cubano y un venezolano, siempre será un placer y así nos despedimos de Santa.

Antes de abandonar el Club di una vuelta de reconocimiento con Charles, y luego de regresé al Iguazú. Allí encontré a Leo Reginatto, el cuarto jugador en jerarquía de Brasil. Leonardo que viene de jugar entre clase “A” y “AA” con Tampa, nos relata que jugó en Venezuela en la academia de esta organización.

Desafortunadamente el joven no consiguió donde jugar en invierno y eso es un paro peligroso para un joven en desarrollo. Por cierto su promedio vitalicio en las menores es un sólido .290.

Luego de un último recorrido por el complejo deportivo, Charles me llevó de regreso no sin antes comentarme su preocupación por el futuro del beisbol en Brasil. Y es que después de recorrer los bastiones del beisbol en este enorme país, la inquietud de Charles, la comparten el Dr. Ishisaki, Marajá y varios otros.

Brasil tiene una sociedad multirracial, un nivel de vida bastante bueno, una cultura deportiva vibrante pero no parece tener claro hacia dónde va su beisbol.

Luego de clasificar al mundial dejando en el camino a países como Colombia y Panamá, en nuestra opinión el gigante debe mirar al profesionalismoe invitar a participar a equipos de las mayores con sus academias. 

La colonia japonesa, pese a su nivel de prosperidad, no puede sola con la carga económica y tampoco aportar el 70% de los practicantes en un país de más de 150 millones de habitantes.

Apertura es la palabra clave para todo en el Brasil beisbolero, y Jorge Otsuka que demostró a lo largo de su gestión que es un hombre capaz, tiene el timón en sus manos para llevar el beisbol al nivel en que toca sus puertas.

Es el momento y la hora de la decisión estelar, mientras, apostamos a que la dirigencia tomará la senda correcta y así los jóvenes de 17 y 18 años seguirán jugando sin pensar en un retiro prematuro o se pierdan talentos como el Kenzo e Ichiro por no tener más allá.

Al momento de levantar vuelo el avión en el que iniciaba mi retorno, veía por la ventanilla y venían a mi mente con nostalgia, los recuerdos de mi estadía en este bello país. Descubrí su beisbol pero también su gente maravillosa, amable y de la que siempre estaré agradecido.
 

Esta ha sido la última entrega de Buscando el Beisbol en Brasil, espero que les haya gustado…    

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