miércoles, 17 de diciembre de 2014

NO HUBO RACISMO: LUIS ELOY

LUIS ELOY RAMÍREZ CABRERA:


¿Una elección con tufo racista?

En mi opinión absolutamente ¡NO!

Desde que hice en 2011 mi primer aporte en AL BAT -a petición de Jesús Alberto Rubio-, mientras estaba inmerso en la escritura de la primera edición de mi libro “El increíble ascenso de los latinos en las grandes ligas”, he mantenido siempre la línea recta y en un solo sentido de mí vida: escribir con honestidad, sinceridad, y con autenticidad.

 Disfruto muchísimo “oír” de un lector un halago o “palmadita en el hombro” -¿ y quién no?- porque es básicamente un reconocimiento al trabajo hecho con esmero pero igual son bien recibidas por mí,  las divergencias y opiniones contrarias- a veces muy ácidas- sobre algo en lo que haya textualizado. Y tan es así que de esas divergencias surgió una de la amistades que más aprecio en AL BAT: Antonio “Toño” Elizarrarás. 

Sin embargo, he recibo algunas “quejas” (en principio una, ya hoy tres más y mañana no sé) respecto a mi escrito sobre la recientemente fallida elección al Salón de la Fama. 

Y es que quienes se tomaron el tiempo de leerlo, confundieron mi opinión respecto al análisis que hizo el comunicador de ESPN, el dominicano Enrique Rojas, y la enlazaron con las opiniones de otros colaboradores que luego aparecieron sobre el supuesto racismo que prevaleció en dicha votación.


Mucho respeto a quienes en AL BAT, suscribieron esa afirmación como Jesús Alberto, Juan Emilio Batista y Toño Elizarrarás (sin mencionar a quienes no conozco), pero no la comparto y por supuesto debo aclararlo aquí pues AL BAT afortunadamente es leída hasta en la cochinchina, y se me asoció con una tesis que no comparto, y sorprendió quienes saben de mi postura, pues no es cónsona ni coherente con lo que he mantenido no sólo en mí libro- y en la segunda edición actualizada y corregida, lista para salir en febrero próximo-  sino también en muchos artículos sobre ese tema.

Una vez un tercera base negro, Charles Thomas, al que se le negó la entrada a un hotel, logró entrar luego de que un joven Branch Rickey persuadió al administrador a permitirle compartir su habitación con Thomas. En el cuarto, de acuerdo con Rickey, Thomas se restregó las manos y gritó a su instructor (Rickey) de 21 años de edad, "piel negra, piel negra, si sólo pudiera hacerla blanca".

Años después, Rickey llorando volvió a contar la historia y dijo que la misma fue el origen de su cruzada para romper la barrera de color en las ligas mayores.
 
Eran los duros años de la segregación racial en Estados Unidos, no muy lejos estaba la Jim Crow o Cap Anson pero Rickey se la jugó en 1947, con Jackie Robinson, en una estrategia bien diseñada.


El beisbol por suerte contó no sólo con este gran ejecutivo, también con Bill Veeck que dio oportunidad a Larry Doby dos meses después.  Sin estos hombres blancos y muchos más poco reconocidos como sucede con el mismo Rickey, ni Robinson ni Doby habrían jugado en las mayores ¿Cómo habrían podido hacerlo?

La segregación de cualquier tipo, política, religiosa, sexual, étnica o racial, es rechazada por quien escribe porqué es formación de hogar, pero luego de leer durante la investigación para mí libro, llegué a la conclusión de que el beisbol en Estados Unidos está años luz más avanzado en la integración racial que muchos deportes en el mundo.

Hace apenas unos días el futbolista venezolano Emilio Rentería, fue hostigado por aficionados durante un juego, y para colmo el alcalde de la ciudad apoyo la infamia y esto no fue en Estados Unidos, ¡En Chile hermano!

¿Alguien olvidó el banano (cambur como decimos en Venezuela), que le fue lanzado entre otras cosas al futbolista Dani Alves?

El también futbolista venezolano Salomón Rondón afirma que en Rusia el racismo es insoportable “pero hay que aguantar para llevar la papa a la casa”. Yo en lo personal jamás en visto en un partido de las mayores con pancartas “NO AL RACISMO” como sucede en una Europa muchísima más racista que la estadounidense y el futbol es su peor reflejo.

Todo lo contrario, en los parques de beisbol sólo hay que mirar en los partidos a gente vestida de pandas, o un lugar en Seattle llamada la corte del Rey Félix, o pancartas donde dan flores y amores a Cano, Abreu o Big Papi. Sólo al visitar Chicago, San Francisco o Pittsburgh se ven estatuas de astros  hispanos, y eso no sucedería en un beisbol carcomido por el racismo.


El año pasado tuve el honor de escuchar la entrevista que le hizo en su programa “Al Duro y Sin Careta” el gran comunicador cubano José “Chamby” Campos a ese maravilloso hombre llamado Orestes Miñoso. Su memoria excepcional nos puso al tanto de toda su vida pero en lo personal me llamó la atención que no tocó el tema racial, por el contrario confirmó lo que en muchas ocasiones dijo “Chico” Carrasquel: “cuando se mofaban de él, se los vacilaba haciendo de mono y así les callaba la boca pero en el campo mostraba todo su coraje”.

¿Quién desconoce la posición protagónica –y valiente- de Roberto Clemente contra la discriminación y que le trajo tantos críticos estadounidenses en los medios? Pero está allí en Cooperstown. ¿Quién desconoce la posición política del “Inmortal” Martín Dihigo a favor del régimen cubano? pero eso importó un pepino a los electores que lo llevaron a Cooperstown.

Dos ejemplos más, el boricua Orlando Cepeda y el canadiense Ferguson Jenkins (ambos negros) fueron encontrados con drogas en su poder pero están en Cooperstown!!


Por el contrario un jugador estadounidense, blanco y estrella como Pete Rose está afuera como debía estar Mickey Mantle, según Peter Gammons ambos blancos como una nevada en Alaska.

Hoy día los latinos en el beisbol son quienes llevan la batuta y los millones con apellidos como Cabrera, Pujols, Hernández, Abreu o Cano,  y el que más “agarra” se llama Giancarlo Michael Stanton, Cruz! Esto sin nombrar la millonada que dan a los prospectos cubanos (los nuevos mimados en el Big Show) dejando a los blancos universitarios (Harper, Trout, etc.) con salario mínimo. 

En los últimos años hemos sido testigos de hombres como Big Papi, Manny Ramírez o Miguel Tejada han violado la prohibición del uso de esteroides y sin embargo, han regresado idolatrados y cobrando millones, más recientemente A-Rod casi demanda al mismísimo beisbol y su comisionado y pese a ello parece regresará como si “aquí” nada pasó.

En mi  opinión, la elección falló por lo que como moneda al aire coincidimos Enrique Rojas y yo, y no es otra cosa que “muchos caciques para pocos indios”. Perder un voto con tan pocos electores en porcentaje es perder todo chance, además si es una época tan lejana requiere de investigadores e historiadores y con todo respeto no de jugadores-electores.

Por cierto, en la votación estuvieron Rod Carew, Joe Morgan, Ferguson Jenkins, Ozzie Smith y Bob Watson, negros, de la vieja escuela y que con seguridad recibieron sus respectivas dosis de racismo, por lo que absolutamente descarto hayan sido instrumento ciego de intereses como el de la Sra. Anne Gaines, una mexicana ultra-racista.


Don Sutton, Jim Bunning y Al Kaline, son reconocidos como caballeros del beisbol y Pat Gillick, es un hombre del que mucho le debemos los venezolanos y nuestro beisbol cuando fue el GM de los Azulejos de Toronto.

No soy ingenuo para creer que no pudiese haber alguien en el grupo de electores con antipatía hacia los negros y los hispanos pues en países como Francia, Alemania y Suiza, llamados civilizados o en Brasil y Chile los hay pero supuesto porcentualmente, que haya alguien no significa el grueso del grupo.

Esta elección falló no por racismo, falló por la escasa cantidad de electores, y más aún por no recurrir a quienes saben de esto, no es lo mismo vivir de jugar beisbol, que vivir de investigar y documentar el beisbol.

Por ello el título de este escrito, deja mi opinión bien clara…. No hubo racismo en la elección y es mi posición honesta conmigo mismo.

El gran Satán del beisbol actual se llama la Era de los Esteroides, y contra ello es que apunté mis argumentos, no justifico ni me pongo al lado de los comunicadores que haciendo uso del gran poder mediático que les brindan las grandes cadenas, utilicen la capacidad de crear matriz en favor de quienes a base de trampa “engordan” sus números para luego buscar un nicho al lado de Jackie Robinson, Branch Rickey o Roberto Clemente.


Espero que esta necesidad de ser honesto conmigo mismo, y con quienes se toman el tiempo de leernos, en cualquier lugar de la bolita llamada mundo, sirva para encontrar más coincidencias y respeto mutuo.

Como dijo Benito Juárez, "Entre los individuos, como entre las Naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz".


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