miércoles, 30 de abril de 2014

Sugar Ray Marimón




Por: Eddy Henríquez


Este muchacho cartagenero, sencillo, humilde, disciplinado, nacido un 30 de septiembre de 1988, con 25 años cumplidos, que fue firmado en Noviembre de 2006 por Kansas City, a través de Rafael Miranda y Mike Toomey es otro pelotero Colombiano que está a punto de alcanzar la máxima clasificación debido a su responsabilidad en el trabajo.

Tiene 8 años de experiencia con un recorrido por la DSL- APPL – MID-CAR – TEX y PCL a  la fecha registra 24- 40 -4,21 en 104GS-559.2IP-262 ER-435 SO y un Whip muy bueno de 1.328. Debido a su número de derrotas en cada temporada llegamos a pensar que podía ser dejado libre, pero no, la organización sabe más que nosotros y muchas son las circunstancias que rodean la buena o mala presentación en cada juego debido al respaldo ofensivo de su equipo.

La responsabilidad y seriedad con que ha encarado cada actuación le ha permitido ascender en la organización que lo ha respaldado a cada instante y terminó 2013 repitiendo en el NORTH WEST ARKANSAS AA de la Liga Texana con 6-14- 4,31 en 26 GS- 2CG- 148.1 IP-71 ER- 45 BB – 119 SO con un Whip de 1.375.
No hizo parte la Temporada Invernal Colombiana 2013 – 2014, pero si recibió permiso para trabajar en Venezuela con los Cardenales de Lara donde participó en 5 juegos haciendo  3 como abridor, 0-1-4,35 en 10.1 IP – 18H- 5ER – 2H4 -5BB -6SO. El único juego lo perdió el 12-12-2013 frente al Zulia 14x4 en 1.1 IP- 6 H -6R -1B – 2SO; los demás fueron sin decisión frente a la Guaira, Aragua y Caribes.

En la primavera pasada fue invitado al Cactus como No Roster donde hizo buen trabajo como RP en 3G -4.0 IP- 2H- 1ER – 0-0 -2,25- 3SO y un Whip de 1.50 dejando satisfechos a sus observadores. Fue mandado nuevamente al NW ARKANSAS haciendo una sola apertura,  0-0- 0,00 en 6.0 IP-3H -1SO y 150 de AVG OP.
Nosotros habíamos opinado en un articulo pasado que debería ser enviado al OMAHA AAA y tenerlo ahí para cualquier eventualidad  debido a su buen rendimiento y fue así porque el 11 de Abril fue asignado a los CAZADORES DE TORMENTAS ( STORM CHASERS ) de OMAHA en la Liga del Pacifico.

Ese mismo día 11 hizo su primera apertura frente al NASHVILLE ( MILW ) consiguiendo su primera victoria, 1-0-0,00 en 5.0IP- 2H -1BB -2SO – 118 AVG; el 17 de Abril se fue sin decisión frente al ROUND ROCK ( TEX) 0-0-2,25- 4.0 IP – 5H – 1ER – 1B- 7SO – 294;  y el martes 22 le ganó al NASHVILLE, 1-0-1,42-6.1 IP -6H- 1ER -7SO -273. Total en AAA 2-0-1,17 – 3GS – 15.1 IP -13H – 2ER – 2BB -16SO- 232 de AVG OP.

Aunque nosotros no somos partidarios o no nos gusta que uno de los nuestros llegue a AAA, esto le sirve para que adquiera mucha mas experiencia y logre dominar mas su recta que alcanza las 93-94 Millas.

Ahora estará bajo las órdenes del manager Brian Poldberg y Larry Carter como Pitching Coach, de todas formas es un paso muy importante porque estará compitiendo y enfrentándose a peloteros con mucha experiencia y a los mejores Roster 40.

Sus compañeros son el Venezolano Jesús Flores, que estuvo en MLB con WSH; el veterano jardinero dominicano Carlos Peguero, MLB 2011-2012-2013; Melky Mesa, MLB 2012-2013; el campo corto Pedro Ciriaco, Johnny Giavotella, MLB 2011-2012-2013-2014.

El lanzador veterano Brett Tomko, MLB 2006 -2007-2008-2009-2011; Ramón Troncoso, 2008-2009-2010-2011-2013; Cory Wade otro veterano del 2008-2009-2011-2012; y otros de un solo año como Chris Dwyer, Donny Joseph, Justin Marks y uno de los mejores prospectos del béisbol Puertorriqueño Cristian Colon, 2B Roster 40.

A manera de ilustración la ciudad de Omaha queda en el Estado Norteño de Nebraska, en toda la frontera  y a orillas del Rio Misuri. Es la más poblada del Estado, su población se acerca a los 500 mil habitantes y es la sede del Condado de Douglas.

Su Estadio (KC) se llama el WERNER PARK y es cuna de personajes ilustres como el actor Marlon Brandon, Nick Nolte, del empresario Warren Buffett, uno de los más ricos del mundo, del músico-actor Paul Williams y nada más y nada menos que del expresidente Gerald Ford (1974-1977).




jueves, 24 de abril de 2014

CONRADO MARRERO, UN HÉROE NACIONAL DE CUBA,




Por Derubín Jácome.

Como la última brizna de fuego en uno de sus eternos tabacos, así se apagó el miércoles en la tarde, en La Habana, la vida de Conrado Eugenio Marrero Ramos, el pelotero de Grandes Ligas más longevo del mundo y el ejemplo más claro de que no siempre es necesario un físico impresionante ni el vigor de la juventud para alcanzar una meta.

Rogelio Marrero, su nieto, confirmó en la capital cubana, a solo dos días de cumplir los 103 años, la partida física de quien en la isla era conocido como “El Guajiro de Laberinto” o “El Premier” y que para los estadounidenses en las Mayores pasaba bajo los sobrenombres de “Connie“ y “El Curvo”.



En una suerte de rareza donde el béisbol profesional era tratado de olvidar como política de Estado durante varias décadas, Marrero era visto como un héroe nacional, una figura capaz de unir a los cubanos de varias generaciones, y un puente innegable —débil, pero puente al fin y al cabo— entre el béisbol de la época precomunista y el establecido por el régimen de Fidel Castro.

En alguna ocasión el ex lanzador de los Marlins Liván Hernández recordó como Marrero, nacido en Sagua La Grande el 25 de abril de 1911, lo ayudó a mejorar su curva y el ex pitcher de las Mayores René Arocha no puede contar en su mente las veces que conversó con esta leyenda viviente sobre temas que iban desde la pelota hasta los confines de otros aspectos de la vida.



“Lo recuerdo con mucho cariño, como alguien que siempre estaba regalando consejos”, rememoró Arocha, estrella de las Series Nacionales y el que volvió a abrir las puertas para los cubanos en Grandes Ligas. “A pesar de que siempre estaba bromeando, con su tabaco en la boca, imponía respeto. Sabíamos que había sido alguien importante en la pelota profesional, pero desconocíamos los detalles, porque el gobierno no decía mucho al respecto”.

Los detalles, de los que muy poco se hablaba en las décadas de los 70 y 80 del siglo pasado, se pueden resumir de esta manera: un récord de 39 juegos ganados y 40 perdidos y 3.96 de efectividad con los Senadores de Washington; sus triunfos en la pelota amateur y su participación en cinco campeonatos mundiales; su incursión en la liga profesional antillana, junto con sus marcas para una temporada en blanqueadas (8) y promedio de carreras limpias (1.12); y su carrera en las Ligas Menores.



Pero la importancia del pitcher cubano va más allá de las estadísticas. Marrero puso un pie en un montículo de la gran carpa a pocos días de cumplir 39 años de edad, y a los 40 años, en 1951, se convirtió en el pelotero más viejo hasta ese momento en ser elegido a un Juego de Estrellas.

“Sin duda, era uno de los pitchers más inteligentes que recuerdo”, apuntó desde Atlanta Felo Ramírez, miembro del Salón de la Fama del Béisbol, que narró varios partidos de Marrero en el Estadio del Cerro antes de ser la voz de los Marlins y otros tantos equipos. “No tenía nada en la bola, pero tenía un mundo de malicia. Un bateador lo veía tan chiquito, perdido dentro del uniforme, y pensaba que iba a coger mangos bajitos, pero casi siempre él se las arreglaba para salir adelante. ¡Y cómo fumaba!”.



Con una estatura de 5.5 pies, un peso (en su mejor tiempo) de 158 libras y su proverbial edad, muchos creyeron que Marrero nada tenía que hacer en una lomita de las Mayores, al punto que Bob Wolff, narrador de los Senadores de 1947 a 1960 afirmaba que “parecía de todo menos un pitcher”.

Sin embargo, Marrero realizó un papel digno de 1950 a 1954 con una franquicia sotanera, de la que no se esperaba nada y que jamás terminó más allá de la quinta posición en los años de actuación del cubano.

Nunca olvidaría que en su quinto partido en Grandes Ligas ponchó al tremendo Ted Williams, aunque el legendario bateador de Boston le sacó del parque dos bolas al “Premier“ en un choque posterior.

Marrero gustaba contar que al finalizar ese choque Williams le pasó la mano por encima y le dijo de manera condescendiente, “este fue mi día”. El pitcher de Sagua La Grande, con cara de pícaro, le contestó “todos los días son tus días”.

Pero Williams supo hacerle justicia a Marrero al comentar que “ese tipo tira de todo menos la pelota”. Y uno de sus compañeros de equipo, Pete Runnells, afirmó que el cubano “no le tiraría una bola buena ni a su madre para que pudiera batear”.

Uno de los mejores periodistas de su era profesional en Washington, Bod Adie, escribió que Marrero “se habría convertido en un miembro del Salón de la Fama de haber llegado [a las Mayores] a una edad temprana”.

Cuando se prohibió el béisbol profesional en Cuba a partir de 1960 y muchos de sus contemporáneos partieron al exilio, Marrero decidió quedarse para cuidar de sus padres ancianos.

Y en medio de toda la losa de olvido que por esos duros tiempos impuso el gobierno cubano al pasado profesional, la figura de Marrero permaneció como una viga sólida en medio de la tormenta, un punto de referencia que ni los accidentes políticos pudieron derribar y que, eventualmente, recibió el reconocimiento de todos en cualquier lado del espectro humano.

En febrero del 2011 se convirtió en el ex jugador de Grandes Ligas más viejo del mundo tras la muerte del infielder de los Dodgers de Brooklyn, Tony Malinosky, pero también por esos días su salud comenzó a decaer, luego de una operación de cadera que le impedía caminar.



Después de una larga batalla burocrática, Marrero comenzó a recibir una ayuda económica de la Asociación de Jugadores de Grandes Ligas en justo reconocimiento a sus temporadas en la mejor pelota del mundo.

Una de sus últimas apariciones públicas que se recuerden se produjo en 1998 durante la presentación de los Orioles de Baltimore en La Habana, cuando Marrero, a los 87 años, fue invitado a lanzar la primera bola ceremonial.



Pero en vez de una Marrero lanzó tres y luego retó al bateador Brady Anderson a que fuera a la caja de bateo. El entonces slugger dejó pasar dos pelotas que se marcaron como strikes y cuando intentó tocar la última, falló y fue puesto out de manera jocosa.


“Ese es el Marrero que conocí y que recordaré hasta el último de mis días, se reía de todo y con todos, pero cuando tomaba una pelota en la mano, se transformaba”, apuntó Ramírez. “No puedo recordarlo sin su tabaco en la boca. Un día le pregunté, ‘ven acá Conrado, a ti el tabaco no te hace daño’, y él me respondió, ‘que va chico, me mantiene el brazo fresco’ ”.

lunes, 21 de abril de 2014

A PESAR DE SU PEQUEÑA ESTATURA, ¡CÓMO BATEABA!



Por Cesáreo Suárez Naranjo.


Todos, sin excepción, tuvimos un ídolo durante nuestra niñez. Respecto al "mío", que hoy, 21 de Abril, cumpliría 85 años, el siguiente prólogo servirá para dar una idea de él, mediante la narración de una anécdota.

Era principios de 1956; se enfrentaron los dos mejores equipos del beisbol mexicano, en invierno: NARANJEROS DE HERMOSILLO, representando a la Liga de la Costa del Pacífico, y los "Rojos" del MÉXICO, por la Liga Invernal Veracruzana.

Ambos equipos cuajados de jugadores estelares. En el primero de ellos estaban tipos de la talla de LEO RODRÍGUEZ, EARL AVERILL, JOE BROVIA, NATAS GARCÍA, RAY GARZA, VENTURA MORALES, PEPE BACHE, JIMMY OCHOA, MANUEL "CICLÓN" ECHEVERRÍA, BOB BOWMAN, DON NICHOLS, PETE MEZA, ARNULFO MANZO, LIBRADO CECEÑA, etc. Y dirigidos por HUB KITTLE Y VIRGILIO ARTEAGA.

Por el equipo "veracruzano", encabezaban la lista TIM THOMSON, JOHNNY LIPPON, BLAS "MÁSCARA" GUZMÁN, BETO ÁVILA, PAUL FOYTACK, JIM BUNNING, ARISTÓNICO CORREOSO, etc., dirigidos por MOLINERO MONTES DE OCA. Ustedes, si no "estuvieron presentes", tal vez por su corta edad (como, por ejemplo, JESÚS ALBERTO RUBIO o JOSÉ IGNACIO PEÑA MOLINA), sí están enterados - como lo estuvo DON ALFONSO ARAUJO - que, al final, HERMOSILLO se alzó con la victoria en la Serie.

En uno de esos partidos, "nuestro personaje" se paró a batear, con su estilo muy característico: los pies muy juntitos, esperando la pitcheada, y al venir en camino la bola, abría bastante el compás, para agarrar "impulso"; una de esas pitcheadas, de "algún" lanzador naranjero, la depositó del otro lado.

Al ir rodeando las bases - entre primera y segunda - el grandote JOE BROVIA le gritó, algo enojado: "I DON'T KNOW WHERE THE HELL DO YOU GET THAT STRENGTH FROM!" (que, traducido, significa: "¡No sé de donde diablos sacas esa fuerza!". El chaparrito, de apenas 5'5" (aprox. 1.66 mts.), le contestó sonriendo: "FROM HERE, YOU, SONOFA....!", ("¡de aquí, hijo de....!"), mientras señalaba sus gruesas muñecas, y antebrazos.

Cuando era yo chamaco, siempre buscaba "cargarle" el guante, para entrar junto con él al parque; en otras ocasiones era mi buen amigo CARLOS VEGA, su sobrino y mi amigo, quien lo hacía. Nació - decía - un 21 de Abril de 1929; no podría asegurar si fue precisamente en Cosamaloapan, o - tal vez - en Nopaltepec (población cercana), donde la familia tenía su rancho. Sus padres lo enviaron a la ciudad de México, para que siguiera sus estudios, como veterinario (cosa lógica).

Pero el "gusanito" del beisbol siempre lo tuvo metido en ese ambiente. Y jugó en la Liga Metropolitana, donde había gente como Tránsito López, don MIGUEL OROPEZA, etc. Y, ahí, dio sus primeros pasos, dentro del beisbol "fuerte".

Ya, en la temporada 1948/49, regresó a Cosamaloapan, para tomar parte en el campeonato invernal, con el equipo de Casa, donde también debutaba LA GALLINA PEÑA.

Tomó de nuevo "camino", casi ya por dejar sus estudios, y empezó militando con los Diablos rojos, después se fue al "otro lado", donde militó con varios equipos, siendo campeón de bateo, con el equipo de Laredo, de la Liga de Texas. Regresó a la Mexicana, donde estuvo con NUEVO LAREDO, YUCATÁN, TIGRES DEL MÉXICO, POZA RICA, etc. y ya, de veterano, se retiró jugando para los Millonarios de PUERTO MÉXICO.

No quiero pasar por alto que participó, muchas veces, en la Liga Invernal Veracruzana, con Córdoba - por ejemplo. En 1951/52 fue miembro del equipo campeón, "LA FURIA CAÑERA", de nuestra tierra.

Hoy, recuerdo con todo el cariño, a este tipo, al cual, cuando aún no podía pronunciar bien su nombre, le decía: "MEY". Se trata del "Doctor", o "Centavo": JUAN MANUEL SENTÍES (quien, finalmente, rindiera "tributo a la madre tierra" el 22 de Julio de 1995). "A MI AMIGO, CON CARIÑO". Es todo, amigos

domingo, 20 de abril de 2014

GRANDES ANÉCDOTAS DE HÉCTOR ESPINO




Grandes anécdotas de Héctor Espino

• Una noche se lo llevaron de “parranda” y ni así
• Cuando le otorgaron la base ¡con la caja llena!
·       Le disfrazaban la base; ajusta, ¡y jonrón”


Por Jesús Alberto Rubio.


Magnífica anécdota del “Kilochas”, Marco Antonio Rodríguez, en torno a Héctor Espino:

“En la X temporada, cuando el último campeonato ganado por los Ostioneros, a media temporada el zurdo Jesús Robles pasó de Obregón a Guaymas y fue muy valiosa su participación con el equipo porteño.

En un juego en el estadio “Fernando M. Ortiz”, Guaymas llegó a la novena entrada con el marcador a favor 2 a 0 lanzando el zurdo Robles y rápidamente sacó los dos primeros outs, pero se embasaron los dos siguientes y se presenta a batear Espino.



El receptor era Miguel “Pilo” Gaspar y le solicitó un cambio, el cual el zurdo Robles rechazó y después de insistir por ese lanzamiento, por fin accedió y ya sabrás, la bola rebasó los árboles que estaban detrás de la barda del estadio y por consecuencia el marcador final 3-2 a favor de Hermosillo .

Ya en los vestidores de los Ostioneros con la derrota a cuestas y muy adolorido el zurdo Robles por el lanzamiento solicitado por el empalmense, le reclamó: “Pilo tú te consideras la Biblia del Beisbol mexicano, pero para mí no eres ni el “Memín Pinguín”… y ya te imaginarás las carcajadas de los compañeros.

Buena, mi Kilochas.

Cierto es que para escribir sobre Espino, es necesario un libro de muchas páginas. Son muchos sus récords, hazañas, anécdotas.

Sabemos que quedará mucho en el tintero, pero recordaremos lo más sobresaliente del “Supermán” de Chihuahua.

Base con caja llena


La historia que sigue es real y usted la debe conocer al dedillo.

Fue aquel día en que Deacon Jones, el manager de los Mayos de Navojoa, ordenó darle la base ¡con caja llena de Naranjeros a Héctor Espino!

Ocurrió en el estadio que lleva su nombre, aquí en Hermosillo y la afición que estuvo presente jamás olvida esos instantes.

El estadio todavía se llamaba “El Coloso del Choyal”, en la que fue su primera temporada, la de 1972-73 después de que el “Fernando M. Ortiz” fue demolido por la ingrata picota oficial.

Deacon Jones ya sabía de la clase y poder de Espino. Navojoa visitaba a los Naranjeros para una serie de tres juegos los días 10, 11 y 12 de octubre.

Hermosillo ganó el primero 6-3 con ayuda de un cuadrangular de Espino ante el pitcheo de Tomás Armas y en el siguiente de nuevo ganó 2-1 con jonrón decisivo del “Niño Asesino” a Dyar Millar.

Así, el escenario estaba más que listo para el hecho histórico:

En el tercer partido Hugh Yancy se llegó a primera en error del campo corto; Marcelo Juárez pegó hit y luego Angel Macías llenó la caja con base.

Venía al bat Espino y mire qué cosa: Jones ordenó al pitcher Greg Jaycox le diera ¡la base intencional! ante la incredulidad de la fanaticada, incluyendo los jugadores Naranjeros.

Pero la decisión le costó muy caro: Hermosillo hizo cuatro carreras en ese primer inning para encaminarse a la limpia contra los Mayos.

En ese partido Deacon le dio otra base intencional a Espino, quien además de recibir otra base, conectó doblete impulsor de dos carreras.

Deacon Jones fue removido de su puesto, pero continuó en el equipo; en cambio, quien “pagó los platos rotos” fue Jorge Fitch, quien cubría la línea de coach de la tercera base por los Mayos.

“Base disfrazada” y…

Porque está muy buena, se la vuelvo a contar.

Fue una anécdota que Héctor Espino le dijo a Héctor Jr., y éste nos la pasó al costo:

Resulta que un mánager entró hablar con el pitcher porque iba a batear Espino y le preguntó si se sentía bien y el pitcher le respondió: “Me sentiría mejor si me sacas”.

Y la siguiente, también está chuqui:

Dice Espino Jr: Fue aquella cuando en el Parque del Seguro Social le estaban tirando afuera, lo cual por supuesto era una base disfrazada.

“En eso, mi papá hizo un ajuste. Metió el pie izquierdo, puso el bat ¡y la sacó por el jardín derecho!”

La anécdota con “Tribilín” Mendoza

La siguiente, la envió Sergio Matus:

Una vez el manager del equipo de Guaymas le indicó al jugador Jesús “Tribilín” Mendoza que iban contra Hermosillo, y le ordenó que se llevara a Espino a beber y que lo emborrachara toda la noche anterior al juego.

El caso es que tomaron y se amanecieron hasta la madrugada.


“Tribilín” Mendoza se levantó tarde el día del partido, pero al llegar al estadio escuchó muchos aplausos, por lo que aceleró sus pasos y fue a ver qué pasaba en el estadio y cuál iba a ser su sorpresa que al que se había llevado ¡tras conectar cuadrangular...!




sábado, 19 de abril de 2014

ASDRÚBAL BARÓ







Al Bat

Asdrúbal Baró


Por Jesús Alberto Rubio.

“Si volviese a nacer sería pelotero nuevamente, porque el béisbol es mi vida”, expresó Alberto Asdrúbal Baró Hernández… cuando tenía 81 años de edad.

¿Pero quién es este Asdrúbal, quien nació en el poblado de Mayarí, actual provincia de Holguín, el 21 de noviembre de 1926?

Bueno, para empezar, debo decirle que en su glorioso tiempo recio toletero jardinero central por excelencia y quien se caracterizó por ser un bateador por demás oportuno, hay una riquísima historia de béisbol que vale la pena conocer y compartirla con usted.

Y para no irnos a otros escenarios, allende la frontera, ubiquémonos entre 1960 y 1961 cuando llegó al querido Águila de Veracruz:

El antillano en 1960 se enfundó en la gloriosa casaca al igual que Witremundo “Witty” Quintana y los lanzadores Silvio Castellanos, el jarocho Pedro Montané, Rodolfo “Mulo” Alvarado y el venezolano Julio Ladera.

Pero fue la temporada de 1961 cuando registró su mayor gloria en la pelota mexicana al ayudar al equipo veracruzano a la conquista de su cuarto banderín de su historia dirigido por Santos Amaro.

Es imposible dejar a un lado aquel doble cambio previo a la campaña entre el Águila y los Diablos Rojos: Miguel “Becerril” Fernández y el boricua José García pasaron a los Pingos a cambio de Ernesto “Natas” García y el gran Al Pinkston, quien tras ser campeón bat dos años seguidos con los luciferes, ¡volvió a agenciarse otro par de títulos con los porteños”.

Aquel 1961 Asdrúbal Baró bateó muy por encima de la cifra mágica, convirtiéndose en todo un ídolo de la fanaticada jarocha que le tomó gran cariño por su forma de ser y jugar dentro y fuera del terreno de juego.

Lo mismo sucedió con Pinkston que le pegó a la canica para ser el gran líder del circuito con .374 además de impulsar 144 carreras y conectar 225 hits, así como “Witty” Quintana, quien fue el campeón de cuadrangulares con 23.
  
Ese año llegaron al equipo Ronnie Camacho, antes de pasar a media temporada a los Diablos, así como Felipe Montemayor y Ramiro Caballero.

También ayudaron al título Miguel “Pilo” Gaspar, William Berzunza, Pablo Bernard, Mario Ariosa, Mario Luna, Juan de Dios Villarreal y Felipe Hernández Esquivel.

El pitcheo Rojo lo encabezó Ramón Arano (11-3 y 3.72) y Silvio Castellanos, al ser el campeón en efectividad (3.24) y en ponches (122). También contribuyeron Williams de Jesús (11-8), Lino Donoso (10-6), Silvio Castellanos (14-14), Rodolfo Álvaro (11-6), Guillermo López, Aubrey Grigsbi, Pablo Montes de Oca, Lázaro Uscanga, Guillermo Vázquez, Julián Ladera y Pedro Montané.

Asdrúbal Baró siguió en la pelota mexicana hasta su retiro en 1964 vistiendo los colores de los Piratas de Campeche. Regresó a Cuba y pronto comenzó a contribuir con su experiencia y conocimientos al engrandecimiento del béisbol isleño como entrenador y mánager en las series nacionales de béisbol.

Su trayectoria

Asdrúbal debutó en 1945 con Caimanera, de la Liga Amateur de Oriente y el 47 ingresó a Liga de Pedro Betancourt con el Club Jalsia, desde donde se trasladó al conjunto Matanzas, de la Liga Central de Santa Clara, en la que fue campeón bat promediando sobre los .400.

Llegó el 51 a la pelota profesional con el Almendares, de donde saltó a al campo de entrenamiento de los Dodgers en Vero Beach y de ahí al Santa Bárbara, sucursal del Brooklyn (triple A).

En 1953 jugó con el Miami Sun Sox y fue parte del equipo Todos-Estrellas de la Liga de la Florida. Un año después, sería un integrante de los Cuban Sugar Kings, escuadra en la que militó hasta 1958. También jugó con los Cubans (triple A).

En Series del Caribe

Asdrúbal militó con el Almendares en 1953, y ya en febrero de 1954 dirigido por Bobby Bragan participó con ese equipo en la VI Serie del Caribe, celebrada en Caguas, Puerto Rico donde el equipo anfitrión fue campeón bajo el mando de Mickey Owen. Almendares fue segundo.

Tuvo a su lado a luminarias como “Witty” Quintana, Héctor Rodríguez, Conrado Marrero, Julio Bécquer, Willie Miranda, Ángel Scull y Oscar Sardiñas, entre otros.

En la serie del 58 efectuada en el parque Sixto Escobar de San Juan, Puerto Rico y viendo acción con los Tigres de Marianao, fueron los campeones. Napoleón Reyes se convirtió en ese año en el único en la historia de los clásicos en lograr dos banderines consecutivos.

En ese team brillaron tipos como los lanzadores Bob Shaw, Mike Fornieles, Pedro Ramos (refuerzo/2-1); Bill Werle, Rodolfo Arias, Enrique Moroto, Vicente López y Raúl Oliva. También el receptor Rene Friol;  Bécquer (1B), Casey Wise (2B), Milton Smith (3B), José Valdivieso (SS), Witty Quintana, Juanito Izaguirre (jugador-coach), Martin Rosell, así como los jardineros Solly Drake, Orestes “Minnie” Miñoso, Juan “Cachano” Delís, Orlando Leroux…. y Asdrúbal Baró.

Dos años más tarde, en 1959, se trasladó al Club Habana, con el que rindió notables actuaciones hasta la erradicación del profesionalismo en la isla en 1961.

Así, en plenitud de facultades, llegó a la Liga Mexicana con los Rojos del Aguila.

Conoció a Asdrúbal

Se reporta el colega historiador Carlos Castillo, desde Mérida, y nos dice:

“Jesús, estuve en 2005 en el "Capitán San Luis", casa de los "Pinareños" (Pinar del Río) donde fui presentado con Asdrúbal Baró e intercambiamos recuerdos, porque él formó parte de los primeros "Sugar Kings" que hicieron su entrenamiento en Mérida en 1954 y luego se enfrentaron a los "Alas Rojas" de Rochester en esta misma ciudad.

Fui invitado a ser anotador oficial de los encuentros interescuadras todas las mañanas.

Y en 2006 volví a coincidir con Asdrúbal en la Habana.

Mira:

El historiador habanero Ismael Sené me invitó a concurrir a un bar llamado "La Locura Azul" en Paseo del Prado esquina con Remedios a deleitarnos con el documental del Campeonato Mundial de Beisbol y que nos presentó un americano de apellido Bjarkman, autor del libro "Smoke" sobre la historia del beisbol cubano y que en Octubre de ese 2006 saldría a la luz pública pero del cual no tuve interés pues apenas hablo español.

En ambas ocasiones platiqué largo y tendido con Asdrúbal quién me recordó que había jugado con los "Piratas" de Campeche en la desaparecida Liga del Sureste (Su último año en México/1964).

Ya los años vencen a Asdrúbal, pero mantiene su lucidez y alegría. Como he dicho, los hechos pasan, los recuerdos quedan.


jueves, 17 de abril de 2014

AARON, EL VERDADERO REY DEL JONRON




Ser negro, de color, afroamericano o no serlo ¿he allí el problema?

Por Luis Eloy Ramírez Cabrera.

Hank Aaron “El Rey del jonrón”, el verdadero pues no uso jeringuillas, cremas o píldoras para “mejorar su rendimiento”, eufemismo utilizado por los medios (cadenas de televisión, prensa escrita, radio, redes sociales) para no utilizar la palabra correcta “TRAMPA” y con ello pretender crear ídolos de laboratorio –Balco o Biogénesis- para favorecer su mercadotecnia y obtener ganancias astronómicas de la mano de las hazañas -y de los contratos- que logran sus súper peloteros, hablo sobre el racismo de su época y la actual.

Y es que a sus 80 años el oriundo de Alabama - y quien a principios de los años 70, desato el odio racial más grande contra hombre negro alguno después de la llegada de Robinson y Doby a las mayores en 1947- confesó al USA Today Sports que aún conserva las cartas de odio que recibió durante su épica carrera tras el record de Ruth y aseveró en esa entrevista refiriéndose a los racistas que "La diferencia más grande es que en ese entonces tenían capuchas. Ahora tienen las corbatas y camisas almidonadas. “, antes de Aaron, el ex pelotero Gary Sheffield en 2007, alego que la baja en la participación del pelotero negro en las mayores (estimada en poco más de 7% en la actualidad) se debía a los latinos y estas fueron sus perlas, “Hace años ya dije que iban a llegar más caras negras, pero no porque vayan a irse más anglos sino que los afroamericanos iban a ser reemplazados por los peloteros latinos que son más fáciles de controlar y de dirigir". El pobre Sheffield de seguro no supo - no tiene por qué saberlo pues es deber de los comunicadores latinos difundirlo- de la existencia de hombres como Roberto Clemente, Adolfo Luque, Rico Carty, Juan Marichal, José Cardenal o Joaquín Andújar, que de sumisos tenían lo mismo que puede tener un toro de Miura.

La gran pregunta que nos hacemos quienes leemos tantas y tantas quejas de peloteros negros (década tras década) mientras vemos el ascenso latino en las mayores y la invasión japonesa, es por qué no miran por ejemplo a otros deportes. La participación negra en la NFL o en la NBA, es la que domina ambas ligas, en el caso de Aaron con todo el respeto que merece a sus 80 abriles y su grandeza en el juego, es que se responda con toda sinceridad, si pensó en 1974, que sería un directivo en la Gran Carpa como Bob Watson o Bill White. Si pensó en esos días que otros como Frank Robinson, Clarence Gaston o Maury Wills serían managers. Hay racistas, y por supuesto abundan de hecho lo mismo podrían decir los japoneses de Oswaldo Guillen cuando critico el trato y privilegios que los dueños de equipos daban a los jugadores de ese país, en detrimento de los jugadores latinos.

Aaron y Sheffield, debiesen ser informados como otros tantos que como ellos piensan, sobre como un cubano visionario llamado Rafael Ávila, que impulso las academias de beisbol en América Latina- lejos de territorio estadounidense- y de allí surgió el incremento constante de los latinos en las mayores. Ávila, vio el problema, la situación y también la solución  y actuó, por su poco interés mediático y el de más que lamentarse, hacer haciendo más que quejándose, es poco reconocida su extraordinaria labor.  Personalmente creo que si Robinson, Doby, Miñoso, Clemente, Abbott o Pete Gray, se hubiesen puesto en posición de justificar que NO podían por ser víctimas de la discriminación,  estaríamos jugando beisbol aun con Cap Anson, Ty Cobb o Marge Schott. Me gusta Oprah Winfrey porque además de pelear duro su trabajo, además de ser mil millonaria es filántropo y creo que hacia allá deben apuntar Aaron y quienes piensan como él ¿ por qué no destinan un 1% de todas las ganancias que reciben y las multas que pagan por sus desafueros todos los jugadores de piel negra en el Big Show a programas que estimulen e incentiven el beisbol en la comunidad negra y no dejarle la responsabilidad absoluta al despreciable racista blanco? Será que cuando se toca el bolsillo se olvida el racismo y se vuelve una lucha de palabras? 

Y una reflexión, por qué si a mí y creo a quienes leen estas líneas por tener piel café con leche, unos más claros otros más oscuro, aunque primero soy VENEZOLANO, y cada uno de ustedes defenderá su gentilicio, no nos molesta que nos llamen latinos, por qué al estadunidense de piel que lo llamen blanco y no es despectivo, entonces cual es el problema de tener la  piel negra y que le digan negro ¿no sienten orgullo de su piel? Eso de gente de color ¿Cuál color negro? O afroamericanos ¿ni africanos ni americanos un hibrido? toda esa “sutileza”  un regalo a la  auto discriminación ¿no le parece? Hoy dia más que nunca, los peloteros negros deben fijarse más en el valor y entereza de Robinson y Doby, y preguntarse porque son el 7% cinco décadas después de la hazaña de estos, por cierto amparada, apoyada y propiciada por un montón de blancos.          









  

lunes, 14 de abril de 2014

ALFREDO "YAQUI" RÍOS, LEYENDA DEL BEISBOL



Al Bat

Yaqui Ríos, leyenda del beisbol

Por Jesús Alberto Rubio.

Alfredo “Yaqui” Ríos fue mi pelotero ídolo en mi niñez en Guaymas; tanto que me abuelo Ceferino Ramírez me llamaba con su apodo, imagínese.

El primer estadio, ya desaparecido,  “Abelardo L. Rodríguez” y los Ostioneros y “El Yaqui” –entre 1957-1958 y 1960-1961– fueron parte de mi niñez inolvidable en el bello puerto que un día, por razones familiares, tuvimos que dejar al trasladarnos a vivir a Hermosillo.

Alfredo Ríos fue un pelotero por demás especial, con una trayectoria que le hizo llegar a tener un nicho de oro en el Salón de la Fama del Beisbol Profesional de México.

Fue un excelentísimo jugador que ayudó a Guaymas a ganar ¡cinco campeonatos!

Entre otras marcas, Alfredo Ríos ostenta dos récords casi imposibles de igualar: como short stop de  los Ostioneros, en la II temporada de la Liga Invernal de Sonora (1959- 1960), en 169 turnos legales sólo se ponchó una vez!

Además, tuvieron que pasar los primeros 178 turnos para que ese K.

Alfredo, quien sigue viviendo en Guaymas, nació el 24 de Agosto de 1937 y desde jovencito llamó la atención por sus facultades, por lo que pronto, en 1952, formó parte de la selección Sonora en Juegos de la Revolución de 1952 celebrados en Hermosillo donde ganó el banderín nacional y luego se le vio brillar en el Campeonato Mundial con sede en Caracas, Venezuela donde estableció la marca de 51 lances sin cometer error.

En 1953 formó parte del equipo mexicano que participo en los Juegos Centroamericanos realizados en la capital del país  y en ese mismo año fue firmado por los Cardenales de San Luis, siendo enviado a los Águilas de Mexicali.

Luego vio acción tres campañas con los Mineros de Cananea de donde lo adquirieron los Senadores de Washington para asignarlo a su sucursal de Corpus Christie. De ahí regresó a la LMB para jugar con los Sultanes De Monterrey con quienes participó en 12 temporadas.

Luego jugo con Diablos Rojos, Torreón y  Tigres del México donde trascendió por formar el famoso “Cuadro del Millón” junto a Armando Murillo, Kiko Castro y Rubén Esquivias.

Novato del Año

En lo que fue la Liga de la Costa del Pacífico, debuto en 1954 con los Venados de Mazatlán y fue Novato del Año; ya en la Invernal de Sonora que inició en 1958-1959, fue todo un estelar con los  Ostioneros. Luego militó con los Yaquis de Obregón y posteriormente con los Cañeros de Los Mochis.

Retornó a Guaymas y luego concluyó su brillante carrera e como coach y manager.

Detalles de su trayectoria

Ahora le comparto un artículo que tengo entre mis archivos y el cual publicó Fernando Villa Escárciga sobre la vida del “Yaqui” Ríos, la que escribió en detalle:

“Guaymense cuya figura y nombre se enseñorea en al Salón de la Fama del Béisbol Mexicano, se convierte en una leyenda que se arraiga cada vez más en una comunidad orgullosa de los suyo.
Es Alfredo Ríos Meza, espléndido jugador de cuadro y bateador de casi 3 mil hits por todos los estadios de la geografía nacional; es el once veces campeón de la pelota profesional.
Nativo del barrio de Punta de Arena, donde fue alumbrado un 24 de agosto de 1932, Alfredo evoca gratamente sus primeros contactos con el llamado Rey de los Deportes, al que tanto le dio y recibió más.
Todavía queda la jovialidad de aquel chamaco que a mediados de los cuarentas jugaba descalzo en los campos de tierra negra con rústicos guantes de lona y bats de palo verde que le hacían sus hermanos.
Con los pies embadurnados de aquel agreste terregal, se encontró a sí mismo con el deporte que le dio fama hasta inmortalizar su nombre con letras de oro en el sagrado recinto del béisbol nacional.
“La gente nos decía los patas prietas. Iban muchos a vernos al baldío frente a la escuela Julio Villa”, comenta quien conectó 2 mil 41 hits durante su fructífero paso por la Liga Mexicana de Verano.
Las difíciles condiciones económicas de la familia le permitieron estudiar hasta cuarto grado de primaria –precisamente en ese plantel --, a donde llegaba acompañado de ocho niños indígenas.
De ahí le viene el apodo: El Yaqui.
Cerca de su casa se alzaba una fábrica curtidora de pieles en la que se empleaban varias familias de la etnia, cuyos hijos sólo aceptaba ir a la escuela acompañados por su amigo Alfredo.

Muy perrón

Pasaron los años y un día Sonora supo de su destreza durante un campeonato juvenil en Hermosillo, de donde se trajo trofeos a granel por hits conectados, dobles, triples, carreras impulsadas y campeón bateador.
Precisamente en el estadio “Fernando M. Ortiz” se inauguraba el alumbrado para juegos nocturnos, por primera vez en la entidad, un 5 de abril de 1953 con la celebración de aquel torneo estatal.
Aún con las potentes lámparas del estadio sería muy difícil ver la pelota y los riesgos de cometer errores eran muchísimos, le advertían sus pasmados amigos por la modernidad.
“Quería ir muy perrón a jugar con luz, por las noches prendía el foco en la sala de mi casa para tirar la bola contra la pared y atraparla de rebote. El ruidajo era tremendo”, recuerda.
 Ante los reclamos de los vecinos, sus padres –Guadalupe Ríos Villegas y Luz Meza Lozoya– pedían comprensión para aquel chamaco que se aprestaba para futuras proezas.
Luego la cumbre internacional. En Caracas, Venezuela, fue electo el mejor segunda base amateur del planeta al ser nominado para la novena ideal al concluir el Campeonato Mundial de 1953.
Alfredo Ríos tenía veinte años cuando le contrataron para la Liga Sonora-Arizona, donde mostró su excelente fildeo y con el madero alcanzó .320 milésimas. Con Mineros de Cananea fue campeón. Las cosas pintaban bien.
Poco tiempo duró allá. Memo Garibay lo invitó a jugar con los Venados de Mazatlán en la Liga de la Costa del Pacífico, la más fuerte de México. Éxito total: bateo para .306 y fue nominado Novato del Año.
El nombre de El Yaqui Ríos empezaba a sonar fuerte, muy fuerte.
Aquel Venadosde Mazatlán era un equipazo, también alineaban los empalmenses Ángel Castro y Alonso “La Lonchera” Ruiz, así como Epitacio “La Mala” Torres, Felipe Montemayor, Daniel “La Coyota” Ríos y otros excelentes peloteros.
La fama del oriundo de Punta de Arena ya trascendía entre los buscadores del mejor béisbol del mundo y los Senadores de Washington lo llamaron para foguearlo en la sucursal de Corpus Christi, Texas.
--Allá el racismo me pegó en la madre. Los güeros eran muy desgraciados y me trataron mal, como lo hacían con cualquier mexicano, negro o asiático –dice El Yaqui, con la voz apabullada de tanto recuerdo.

Aquellos Ostioneros…

Así fue. Alfredo no soportó comer en traspatios de cocinas, hospedarse en muladares y que sus “compañeros” gringos le negaran los bats que ellos utilizaban. Pudo más su dignidad y dijo adiós a la oportunidad de jugar en la Gran Carpa.
Entonces se enlistó con los Sultanes de Monterrey durante cerca de una diez años, tres más con los Diablos Rojos del México, el Unión Laguna y con los Tigres capitalinos para despedirse con todos los honores.
Hasta hace poco, el récord de bateo de El Yaqui Ríos se encontraba entre los mejores seis de todos los tiempos en la Mexicana de Verano y entre los primeros nueve de la Mexicana del Pacífico.
Una simple referencia: en promedio, en la Liga de Verano pegó más de un hit cada cuatro veces al bat durante mil 860 juegos. Cualquier pelotero sabe lo que eso significa.
Aunque en la pelota de invierno militó en novenas como Mazatlán, Yaquis de Ciudad Obregón y Cañeros de Los Mochis, los Ostioneros de Guaymas siempre fue el equipo de sus amores.
“Para mi gente siempre di todo el corazón. Varias veces lloré cuando perdíamos algún juego, de esos que duelen, dice con la certidumbre recia de un hombre orgulloso de su historia.
Recuerda que en más de una ocasión entró al terreno de juego con fiebre, fuese porque el partido era muy importante o porque el mánager se lo pedía.
--En aquellos tiempos jugábamos con gran amor a la camiseta. Los sueldos no eran tan buenos y jamás nos rajábamos por una simple calenturita.
Entre cientos de partidos, El Yaqui destaca aquel triunfo de Guaymas sobre Los Mochis con hit de Porfirio Hernández. “Fue un batazo para ganar el campeonato, fue la locura”, dice.
 También evoca las grandes jugadas al lado de su compadre Arnoldo “Kiko” Castro, el viejo parque “Abelardo L. Rodríguez” a reventar de aficionados, los cinco gallardetes de aquellos tremendos Ostioneros…
A sus ochenta años, Alfredo Ríos se conversa fuerte, con la mirada lúcida y una memoria tan fresca donde abrevan a raudales las nostalgias y las anécdotas de nunca olvidar.
¡Eso es dominar!
Era su primera temporada con los Diablos Rojos. En el montículo estaba el gran Ramón Arano contra los Sultanes de Monterrey, el equipo donde recién había jugado el guaymense.
Arano retiró sin contratiempos el inning inicial. En el segundo, a la caja de bateo de presentó Héctor Espino. Era el terrible “Niño Asesino”, “El Supermán de Chihuahua”, el mejor bateador mexicano de todos los tiempos…
“¡Yaqui!, ¡Yaqui! Me llamó Ramón a la loma para preguntarme cómo dominar a Espino, considerando que fuimos compañeros con Sultanes y conocía sus debilidades”, comenta.
--Tírale bajito y pegado, ahí los vas dominar –le dijo.
El primer lanzamiento fue por ahí, bien ceñido. Espino ni se inmutó. Ramón volteó a verme y Alfredo le hizo señas para que se lo repitiera. Salió un trueno, un cañonazo por encima de tercera. Hit doble.
Al concluir la entrada “El Tres Patines” llegó al dog-out negro de coraje. Se dirigió a Alfredo para echarle en cara su “mal consejo”. El resto de los jugadores guardaba silencio, expectante:
--¡Pinche Yaqui! ¡Dijiste que abajo y cerrado lo dominaba! - reclamaba Ramón Arano bien encabronado.
--Eso es dominar a Espino. Agradece que no te pegó jonrón, baboso –fue la respuesta al tiempo que todos Los Diablos rompían a carcajadas.

Un guante nuevo

Momento también inolvidable para Alfredo fue la obtención de su primer guante nuevo. Ya era un jovencito y seguía fildeando con un burdo envoltorio de trapo alrededor de su mano.
Un día se apareció en el campo Florencio Zaragoza quien, al término del juego, le dijo que pasara a verlo en la tienda donde ahora se ubica un supermercado en avenida Serdán y calle 20.
“Casi se me salieron las lágrimas cuando don Florencio me regaló un guante de piel, reluciente de nuevo. Esa noche no pude dormir por la emoción. Parece que fue ayer”, comenta.
En opinión de El Yaqui Ríos pocos hombres en Guaymas y en Sonora han sido tan grandes impulsores del béisbol: “Don Florencio fue un hombre muy valioso, muy apreciado, siempre apoyo al deporte”, expresa.
Muchos jugadores conoció Alfredo en su peregrinar, pero entre todos destaca a “La Mala” Torres. Era un magnífico fielder, de tremendo brazo, bueno con el bat, corría… era un pelotero completo, dice.
El Yaqui, a qué reiterarlo, era un excelente bateador. Enfrentó a pitchers de la talla del propio Arano, Vicente Huevo Romo, Alfredo “El Zurdo” Ortiz, José “Peluche” Peña, José Soto, Miguel Sotelo, Juan Suby…
--¿A quién llegaste a considerar más difícil?
--No recuerdo su nombre. Era un derecho de los Cañeros que tiraba sin ver a home sino a tercera base. Tenía un piedrón pero muy descontrolado. Siempre esperábamos el pelotazo en el lomo, todos le teníamos miedo.
Como pocos beisbolistas en el mundo, el guaymense dejó profunda huella en cuanto equipo y aficiones conoció durante su peregrinaje por la pelota profesional.
 Fue once veces campeón: Una con Mineros, dos con Venados, una con Sultanes, Diablos y Yaquis, así como los cinco reinados con aquellos Ostioneros que miles de guaymenses atesoran en sus recuerdos.
Sobre sus facultades como jugador de cuadro, sobre todo como segunda base, queda aquel récord de 110 doble plays que impuso para una temporada con el paracorto Jorge Fitch, con Ciudad Obregón.
Por su prodigiosa vista para conectar la bola era un segundo bat “natural”, listo para el hit-and-run cuando se embasaba “Kiko” Castro, primero en el orden. Empezaban los Ostioneros un ataque…

Bola en juego

Por eso y mucho más es recordado en Guaymas y en todo el país: el 13 de Julio de 1990 su nombre pasó a la lista de los inmortales al ingresar al Salón de la Fama del Béisbol Profesional de México.

Guaymas sin béisbol en la LMP

El tiempo vuela en la imaginación de El Yaqui, quien posa la vista sobre el “Abelardo L. Rodríguez” en la Unidad Deportiva “Julio Alfonso Alfonso” y una honda tristeza le empaña los ojos.
“Lástima que no haya béisbol profesional. A la gente le hacen falta entretenimientos sanos, para la familia, para convivir en comunidad, para encauzar a los chamacos hacia el deporte”, dijo.
Pero Alfredo nunca fue de los que se quedan en lamentos. Todavía hace poco puso el ejemplo y con el vigor de un joven de ocho décadas entraba a muchachos de dieciséis, seguro de que serán campeones.
Quienes le conocen, que son muchos, saben de la calidad humana de este buen hombre, de su amor por la vida, su trato afable, de la sonrisa que incansable reparte por toda la ciudad.
Seguro es que, como tantos peloteros de Guaymas y de Empalme, Alfredo Ríos es una leyenda deportiva, uno de esos inmortales que saben arrancarle oportunidades al destino.
Una leyenda que sigue haciendo destino en sus andares por el puerto: a diario vive y convive con sus amigos, con los chamacos que forja para el futuro.
Porque para Alfredo Ríos Meza, el popular Yaqui, la pelota siempre seguirá en juego.

A El Yaqui le habría gustado un equipo así:

Miguel Pilo Gaspar_______ C
Héctor Espino___________1B
Alfredo Yaqui Ríos_______2B
Jorge Fitch______________SS
Aurelio Rodríguez_______3B
Epitacio La Mala Torres__JI
Ramón Diablo Montoya__JC
Héctor Zamudio_________JD
Vicente Huevo Romo_____PD

Fernando Valenzuela____PZ