miércoles, 4 de noviembre de 2015

SE CORONÓ LA REALEZA




Por Jeff Jacobo


Bien merecido el logro de los Reales de Kansas City, a quienes elevo mis más sinceras felicitaciones, pues debo dejar claro, que mis deseos, eran ver a los azulejos de Toronto coronarse campeones, pero lamentablemente el pájaro no pudo volar lo suficientemente alto, no pudieron alcanzar el azul del cielo que lleva su nombre.


Les comento, que de Kansas City, sólo me gustaba el azul intenso de su uniforme, ese azul de la Realeza precioso que exhibe su uniforme de visitante y su gran fanaticada, en el estadio, pero en verdad, nunca me había detenido para analizar este interesante equipo.

En verdad, creí que hasta su llegada a la serie mundial la pasada temporada, había sido una simple colada; no los vi como un equipo con fundamentos reales.

Sin embargo, que equivocado estaba: este es un equipo de grandes fundamentos, en verdad, conformado con los elementos esenciales para alcanzar el éxito, como en esta ocasión.

En estos juegos de postemporada, vimos equipos muy profundos, en verdad los que llegaron debieron llegar, ninguno llego allí por error, por méritos que no se merecía, más bien los que fueron avanzando fue por tener el fundamento, y la libertad de jugar, no la presión, y la vez todos están trazando un camino, por el cual los veremos pasar una y otra vez.

Vemos conjuntos formados por la agencia libre, pero vemos equipos jóvenes, que se han desarrollado juntos, creciendo como profesionales desde las ligas menores, con empatía, sin egos, lo que da paso a crear una química incorruptible, pureza natural.


Es de admirar la estructuración de este equipo, creado para batallar, un proyecto futurístico con formado por la clave para el éxito, una fuerte y excelente defensa en cada una de las posiciones, todos con la habilidad de batear, excelente rapidez, lo que lo mueve a ser un team completamente agresivo, y lo mejor de todo, bien dirigido.

Tienen un  mánager que conoce muy bien su personal, que ejecuta con precisión su estrategia de juego, y sobre todo que cree abiertamente en su plan.



Entiendo que hay que ser verdaderamente amantes del beisbol para entender y aprecia el logro de los Reales de Kansas City, pues no muchos pudieron seguir la serie mundial por la pérdida abrumadora de los fanáticos de este juego, pero lo cierto es que este es un equipo increíble, nunca se dieron por vencidos, fue admirable como en conjunto se preocupan uno por el otro, y lo que a uno le salió mal, otro trata de corregirlo, levantando la moral de su compañero, dando la oportunidad de volver y enmendar el daño cometido.


De las 11 victorias en la postemporada, 8 fueron viniendo de atrás, forzando la situación, haciendo que el equipo contrario nunca se sintiera cómodo, demostrando confianza y con la actitud correcta en cada partido, creyendo y venciendo a cada rival sin importar cual fuera.



Para simplemente así decirlo, los Reales de Kansas City, dieron cátedra de lo que es jugar un buen beisbol. No es por nada que se llaman los Reales, y no es por nada que después de treinta años, la “corona” volvió a su trono.

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