jueves, 7 de enero de 2016

EL FRACASO NARANJERO

     * Hechos, realidades y conclusiones.

Por Tomás López

Por el lado que se le mire, nuevamente la temprana eliminación de los Naranjeros de Hermosillo fue un fracaso monumental.

Y es que, de un equipo que viene de un muy mal año, esperas que “eche toda la carne al asador” para tratar de dejar atrás el trago amargo. Sin embargo la versión 2015-16 de la escuadra naranja no metió ni las manos y no tuvo siquiera la capacidad de clasificar a playoffs...por segundo año consecutivo.

Hechos

Después de vivir una campaña de pesadilla, era el momento de hacer ajustes a todos los niveles, pero tras analizar lo que no funcionó, la directiva tomó la decisión de jugársela con sus peloteros jóvenes y Naranjeros fue el único equipo que no realizó ningún cambio en su plantel previo al arranque de temporada.

De ese tamaño era la confianza en la nueva camada.

El proceso de renovación había comenzado.

Para un equipo de estas características contrataron a Delino DeShields, un manager que ha hecho carrera en Ligas Menores.

Y si bien DeShields participó en LMP hace más de 25 años, su conocimiento actual de nuestra pelota era muy limitado por lo que su designación levanto muchas dudas.

Un punto clave fue que teniendo el club huecos notables en posiciones muy importantes como el campo corto y receptoría, no las reforzaron.

Desde la misma pretemporada las cosas no salieron bien; pasaban las semanas y del nuevo manager ni sus luces; sin embargo, había la certeza que la situación iba a mejorar. Pero no fue así, sino todo lo contrario.

Con un arranque desastroso, la cabeza de DeShields rodó luego de 11 partidos en los que tuvo marca de 2-9. Para suplirlo llegó el icono del club, José Luis Sandoval, quién agarro una “papa caliente”.

La llegada del “Borrego” levantó esperanzas pero en lugar de buscar refuerzos de calidad, trajeron  a los “cartuchos” quemados Jesús Cota, Hernando Arredondo e Iván Terrazas quienes muy poco pudieron aportar a la causa.

Cuando no fallaba el bateo era la defensiva o el relevo echaba a perder las ventajas, el caso es que las derrotas se fueron acumulando de manera exagerada y para antes de finalizar la primera vuelta ya tenían asegurado el sótano.  

Por tal razón cuando Lorenzo Bundy quedó libre (Mayos) de inmediato le echaron el lazo esperando que el experimentado timonel levantara el barco.

Con un plantel mejor reforzado, el norteamericano realizó ajustes que redituaron en victorias y por momentos parecía que llevaría a Naranjeros a “Tierra Prometida”, sin embargo con la peor ofensiva de la Liga hacer carreras era todo un suplicio y pese a que el pitcheo se fajó, terminaron perdiendo tres series de manera consecutiva con lo que cavaron su propia tumba.

Realidades

Algo que quedó claro fue que ni DeShields ni Sandoval tuvieron la culpa del mal paso de Naranjeros. Con un plantel limitado y sin los refuerzos adecuados, simplemente no hubo capacidad de respuesta.

Siempre se ha dicho que los extranjeros son un “volado”:   este año hubo un desfile de 16 importados y salvo los viejos conocidos Jerry Owens, Nathan Reed y Barry Enright, los demás no funcionaron como se esperaba; algunos incluso con actuaciones lamentables, como Eric Fornataro, Derek Eitel, Manny Corpas, Dan Gamache, Mike Minicozzi y Chris Nelson.

En el caso de los novatos, aunque tuvieron chispazos, la mayoría dejó claro que todavía no están listos para ser titulares en este béisbol.

Sin duda, los Roberto Ramos, Jasson Atondo, Hiram Martínez, Alejandro Flores, Edgar Torres, Fernando Miranda y otros, tienen talento para sobresalir pero todavía les falta tiempo y mucho tendrán que trabajar en sus clubes de verano.

De llamar la atención el poco progreso de Sebastián Elizalde y Jorge Flores de quienes en su segundo año como titulares se esperaba mucho; Elizalde volvió a tener un excelente arranque, pero en noviembre bajó el ritmo y ya en diciembre fue notable su bajón que incluso lo mando a la banca.

El caso de Flores fue más desafortunado ya que el ensenadense batalló tanto con el bate como con el guante al ubicarse como el short stop con más errores(13). Otros como Jesús Loya y José Cardona tuvieron un marcado retroceso.

En el caso de algunos veteranos varios ya cumplieron su ciclo y lo mejor sería cambiar de aires o de plano pensar en el retiro.
Los receptores tuvieron la más baja efectividad en poner out a corredores en intento de robo con el 33%  al “enfriar” sólo a 28 de 83 intrépidos. Los veteranos Adán Muñoz(8 de 35) y Mario Iván Santana(12 de 31) sufrieron enormidades cuando tuvieron hombres en los senderos.  El joven Alejandro Flores se salvó de la quema al exhibir un buen machete atrapando a 7 de 15.

La mayoría de los bateadores le quedaron a deber al anotador; prácticamente en todos los departamentos ofensivos fueron los peores, solamente en jonrones superaron a Mazatlán(34-30).

El equipo careció de velocidad al estafarse únicamente 12 colchonetas(el 7mo puesto fue para Mayos quienes se robaron 32 y el líder Mexicali con 70). Y si la ofensiva no carburó, la defensiva dejó mucho que desear al ubicarse en la séptima posición. Sus 68 errores solo fueron superados por los 72 de los Tomateros.

Los directivos no pitchan, ni catchan ni batean, ni tampoco ejecutan  las jugadas, pero ellos son los encargados de armar el roster, de diseñar la estrategia a seguir y de contratar extranjeros entre muchas otras responsabilidades.

En este punto la directiva equivocó la estrategia y en el pecado llevaron la penitencia cuando muchos pensamos que Naranjeros no podría tener un año peor que el anterior. Lamentablemente así lo hicieron al terminar con marca de 27-40 que representa una victoria menos que el año pasado.

Lo más rescatable

La actuación del pitcheo abridor fue sobresaliente toda la campaña. Para la segunda vuelta el relevo mejoró  y se logró ser líderes en efectividad. El novato Wilmer Ríos fue una grata revelación, Marco Rivas mostró un gran progreso y junto con Ríos auguran buen futuro a la rotación Naranja. Para mencionar el resurgir de Edgar González quien tenía tiempo sin lucir y el más sobresaliente fue José Amador quién puso números para MVP. En cuanto a los extranjeros nuevamente Enright, Owens y Reed dejaron constancia de su calidad y deben regresar.

Conclusiones:

Podremos estar o no de acuerdo en lo expuesto, también podríamos agregar o quitar algunos detalles, pero lo que no se puede objetar es que Naranjeros están sumergidos en la peor etapa de su historia.

A nuestro juicio la estrategia y el plan a seguir no fue el adecuado. La mayoría de los extranjeros no funcionaron y algunos elementos estuvieron lejos de su nivel. Ese pésimo arranque que culminó en una primera vuelta desastrosa fue la crónica de una muerte anunciada.

Estamos de acuerdo que se vive una etapa de renovación, pero no compartimos la idea de sacrificar una o dos temporadas en pos de desarrollar jugadores para el futuro.

La LMP es de espectáculo y de nivel muy exigente; todos esos jóvenes pertenecen a clubes ya sea de Estados Unidos o de Liga Mexicana y precisamente allá es donde deben de desarrollar.

Por supuesto que se les tiene que dar juego para que se vayan curtiendo, pero deben estar sustentados por peloteros hechos y derechos que no se arrugan en los momentos apremiantes. Aventarlos al ruedo sin buen respaldo es como mandar soldados a la guerra con resorteras.

Por todo esto seguimos sin entender por qué una directiva tan experimentada decidió jugar a la “ruleta rusa” con tantos elementos inexpertos; alguien debe haberle vendido la idea al Ing. Enrique Mazón que estos chamacos estaban listos y lamentablemente no fue así.

Mucho habrá que trabajar. Se tendrá que replantear la estrategia, realizar cambios importantes y mejorar el scouteo de extranjeros. La directiva tiene un gran reto, la afición está muy dolida y en gran parte los considera culpables de la crisis que vive la franquicia más ganadora no sólo del circuito, sino del béisbol mexicano. 

Que tengan un excelente día.

Hermosillo, Sonora a 7 de enero del 2016.
Dr. Tomas Alonso López Ríos director de  www.solobeisbol.mx

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