domingo, 6 de marzo de 2016

LAS SERIES DE CUBA-EU

Series Cubano-Americanas… en la Habana (I).
Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga

A la memoria de Severo Nieto.
  
Indianapolis Indians en Cuba (1909)
 El anuncio del próximo juego entre una Selección Cubana y el Tampa Bay Rays, de las Ligas Mayores en el Latino, ha despertado una amplia expectativa en todo el país, y no es para menos, cuando se han restablecido las relaciones diplomáticas entre Cuba y los Estados Unidos y se anuncia la visita del Presidente Barack Obama al desafío. Nos vienen a la mente aquellos encuentros Cuba-Baltimore Orioles de 1999, primero en el Latino y después en la casa del representativo del Estado de Maryland en Grandes Ligas. Aquí perdimos y allá ganamos.

   El equipo que pronto nos visitará, uno de los más jóvenes de aquel circuito, debutó en 1998 con el nombre Tampa Bay Devil Rays, en la División Este de la Liga Americana. Tiene su sede en el Tropicana Field, cito en St. Petersburg, La Florida, inaugurado en 1990 con una capacidad para 43 500 espectadores. Su mayor palmarés está en dos títulos de su División (2008 y 2010), ese último año ganó la Liga Americana ante el Boston Red Sox (4-3), pero no pudo titularse en la Serie Mundial ante el Philadelphia Phillies (1-4). 

   Para muchos constituye una segunda ocasión, porque la inmensa mayoría desconoce, o no recuerda, aquellos memorables encuentros desde fines del siglo XIX, que se hicieron frecuentes en la Isla. Con ellos vendrían fabulosos jugadores como Ty Cobb, Babe Ruth, Jackie Robinson, Ted Williams, Yogi Berra, Mickey Mantle y tantos otros que buscaban ponerse en forma.


Cincinnati Reds en Cuba (1908

   La prensa y los federativos de la Liga Profesional Cubana llamaron Series Americanas, Temporadas Americanas y otras denominaciones (no Cubano-Americanas, como debió ser), a los torneos de exhibición que se hicieron frecuentes en La Habana, en la etapa de preparación de los equipos de Grandes Ligas y de otros circuitos, como las Menores y las Ligas Negras, para aprovechar el favorable clima tropical invernal y las buenas condiciones que se les brindaban, amén de sostener partidos con equipos de probada fuerza y algunas veces entre ellos mismos.

   La primera visita de norteamericanos se efectuó en 1885, con una representación de Chicago. Y al año siguiente sostuvieron juegos de exhibición dos equipos de Filadelfia: los Athletics, que jugarían en la Liga Americana y los Phillies en la Nacional (aún vigente), con la participación de figuras renombradas como Wilbert Robinson y Arthur Irwin. Es bueno recordar que entonces no existían las Grandes Ligas, como las conocemos hoy; comenzarían en 1903.

El Tampa en Cuba (1904)

   En 1891 llegó un conjunto de ocasión llamado All Americans, con John McGraw como jugador, quien sería uno de los más renombrados managers de las Mayores, a quien apodaron El Pequeño Napoleón. Ese team, con estrellas de las Mayores, ganó los cinco desafíos ante el Habana (2), Almendares, Fe y una selección All Cubans. Habían solicitado como refuerzo a Antonio María García, El Inglés, a la sazón el mejor jugador cubano, quien rehusó una oferta de McGraw para jugar en los Estados Unidos; su situación económica en la Isla no era desechable. A partir de esas primeras incursiones, se sistematizarían las Series Americanas.

Los Gigantes de Nueva York fueron los primeros en conocer el clima tropical de invierno y los entusiastas aficionados del Caribe, cuando visitaron Cuba en 1890 (1891). Pero las excursiones de los equipos estadounidenses a esa isla duraron poco. No era el calor del clima lo que las detuvo, sino más bien el calor de la violencia política.[1]
   En 1900, bajo la ocupación norteamericana de la Isla, se produjo una visita que puso al descubierto la superioridad del béisbol norteamericano.

Un grupo de jugadores del Brooklyn Superbas, campeones de la Liga Nacional, único circuito entonces en las Mayores, y los Gigantes de New York, se transportaron a La Habana en el mes de noviembre de 1900, para enfrentar varios juegos entre sí y también contra equipos nacionales. En cuatro desafíos ante los criollos el triunfo siempre les sonrió a los visitantes, quienes batearon con libertad a los pitchers nativos, anotándoles 10 o más carreras en cada ocasión.[2]


Habana (1908-1909)

   En 1903 llegaron los Cuban X-Giants, un equipo de las pre Ligas Negras (se formarían oficialmente en 1920). En el Almendares Park I realizaron nueve encuentros, de los cuales perdieron 6 y empataron 1. Los primeros seis fueron contra equipos que habían integrado el Premio de Verano: Maine, Colombia y Nuevo Azul, dirigidos por el estelar lanzador Rube Foster, futuro empresario y fundador de las Ligas Independientes de Color (Negras). Ya para entonces se manifestaba la fuerza del béisbol cubano, pues los últimos tres desafíos los jugaron contra la selección Criollo, que los derrotó en dos ocasiones y empataron un tercero. El Criollo contó en sus filas con jugadores de la talla de Alfredo Arcaño, Armando Cabañas, Julián Castillo y Rafael Almeida (posterior big leaguer), además del lanzador Bernardo Carrillo.

   En el otoño de 1904 y hasta el mes de enero de 1905, llegarían otros cinco equipos norteamericanos a la Isla, no representativos de las Grandes Ligas, pero casi todos con jugadores de ese circuito. Regresó el Cuban X-Giants, dirigidos por Ed Lamar, que en esa ocasión se impuso en 7 de los 8 encuentros efectuados. Solo perdieron el 23 de octubre contra el Habana, con el estelar Joseíto Muñoz en la lomita (9 x 3). El Lynn, de Massachusetts, efectuó siete partidos contra el Almendares, que se impuso en tres y el Habana dividió honores en cuatro desafíos. El zurdo Luis Mulo Padrón venció en dos ocasiones y se destacó en la ofensiva de largo metraje con dos jonrones decisivos.

   El All-Nationals celebró 5 juegos, de los cuales perdió 4, a pesar de contar con varios jugadores de las Mayores en sus filas: 2 contra el Habana y 2 contra el Almendares. Con su asistencia, el Tampa devolvería una visita del Almendares a esa ciudad, y se vio superado 4-2, en seis desafíos; 2 triunfos del Habana, con Luis Mulo Padrón desde el box y 2 del Almendares, con José Borges.
   El quinto equipo fue una selección llamada All Americans, que se impuso 7-4 en 11 encuentros, sometiendo al Almendares en seis ocasiones. El Habana los derrotó 4 veces, todos con Joseíto Muñoz en el box, quien el 17 de enero les propinó una espesa lechada de 5 x 0, además empató 1 y perdió el otro, cuando su estelar Carlos Bebé Royer se vio superado por el big leaguer Frank Barberich.

   En 1905 volvería el Cuban X-Giants, de Ed Lamar, que logró imponerse 5-4 al Habana, al Fe, y a la selección All-Cubans, integrada en su mayoría por almendaristas. El Lynn también regresaría, pero sumamente debilitado y tuvo que ser reforzado por cubanos como Emilio Palomino, Anguilla Bustamante y Armando Marsans (posterior big leaguer). A su vez llegaría el Poughkeepsie, de New York, que solo efectuó un desafío, donde Inocencio Pérez se impuso al lanzador de las Mayores, Jimmy Dygert.


Almendares (1905)

   En 1906 los Cuban X-Giants efectuaron nueve desafíos, cuatro con el Almendares y cinco con el Habana, a los cuales les ganaron 4. Los Azules saldrían mejor parados, pues se impusieron tres veces, destacándose el lanzador pinareño Rafael Figarola, que el 19 de noviembre les sirvió una espesa lechada de 5 x 0. Esa temporada también llegó otro All Americans, con varios jugadores de las Mayores, quienes sostuvieron once encuentros, seis con el Almendares, con cinco victorias para este último, y cinco con el Habana, al que vencieron en cuatro ocasiones. Se destacó, una vez más, el Mulo Padrón.

   En 1907 llegarían los Philadelphia Giants, campeones de las Ligas Negras, superados por los equipos locales en siete de doce desafíos. Joseíto Muñoz volvió a destacarse por el Almendares, cuando el 10 de octubre les tiró una lechada de 6 x 0. También vino el All-Leaguers, que tenía en sus filas a varios big leaguers, incluido el lanzador Víctor Biff Schlitzer, del Philadelphia Athletics, el primer pitcher que había mojado la bola con saliva. El All-Leaguers venció cuatro veces al Habana y una al Almendares.   
   Una gran expectativa había causado el anuncio de la visita de los Detroit Tigers, que tenían en sus filas al inmortal Ty Cobb, pero pocos días antes se canceló el tope.
   Aquellos encuentros continuaron en 1908, cuando la Isla vivía una relativa calma. En ello tuvo mucho que ver el periodista José Massager, quien gestionó a los Cincinnati Reds para enfrentarse con el Almendares y el Habana. De allí brotaría la leyenda de José de la Caridad Méndez, quien los sometió sin pasión. La serie terminó 7-4 a favor de los nativos. El Cincinnati ese año había ocupado el 5to. lugar de la Liga Nacional.

   Fue precisamente en 1908, cuando Méndez había debutado con el Almendares y se enfrentó a los norteamericanos en el primer desafío, el 15 de noviembre; ganó 1 x 0, permitiendo un solitario hit del 2da. base Miller Huggins, en la novena entrada. El 29 de noviembre abrió por los Azules Carlos Bebé Royer, y en el 3er. episodio volvió al montículo Méndez, sin permitir libertades. El 3 de diciembre, en el último desafío, los volvió a blanquear y elevó la cifra a 25 escones consecutivos sin permitir carreras.

   Después llegaría el Key West, que también sucumbió por espesa lechada de 4 x 0 ante el Diamante Negro (34 escones consecutivos). Pero la cosa no terminó ahí, pues el Almendares devolvió la visita a Cayo Hueso y éste les lanzó un juego sin hits ni carreras (43 escones), récord que se detuvo en 45, en la Liga Profesional Cubana. La visita a Cayo Hueso del Almendares significaría la primera ocasión en que jugadores negros se enfrentaran a blancos, en el sur de La Florida.

   En 1909 llegarían el Indianápolis Indians, de Ligas Menores y el Detroit Tigers, que se habían impuesto en la Liga Americana y cayó en siete desafíos en la Serie Mundial ante el Pittsburgh Pirates. Memorable fue el 18 de diciembre, cuando Eustaquio Bombín Pedroso los mantuvo sin hits en 11 entradas; habían anotado una carrera por error del camarero Armando Cabañas en el 7mo. Al final del onceno se impuso el Almendares 2 x 1. El público se desbordó al terreno y hubo una colecta de 300 pesos para Bombín, en la que participaron dos Presidentes históricos: José Miguel Gómez (en funciones) y su hijo Miguel Mariano.

   En la confrontación se sintió la ausencia de Ty Cobb, El Melocotón de Georgia, quien ese año había alcanzado la Triple Corona de las Grandes Ligas, más otros liderazgos, así como la del también estelar Sam Crawford. Pactada para más desafíos, solo se jugaron cinco, pues los norteamericanos se retiraron por problemas económicos internos de su club. No obstante, en el cuarto juego José de la Caridad Méndez solo les permitió 2 hits; al bate se destacó Julián Castillo. El 5to. juego lo ganó fácilmente el Detroit.

   La mesa quedó servida para El Melocotón de Georgia, quien el próximo año se encargaría de “incendiar” las tribunas.
 (Continuará).

Juan A.  Martínez de Osaba y Goenaga
Marzo de 2015.




[1] Michael M. Oleksak: Béisbol. Latinoamericanos en las Grandes Ligas. Masters Press. Gran Rapids, Michigan, Estados Unidos, p. 35.
[2] Jorge Figueredo: Béisbol, a un paso de las Grandes Ligas (1878-1961), p. 19.

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